Con el estreno de los años que acaban en cero, aparece siempre el debate nunca resuelto de si el año acabado en cero es el estreno o el final del milenio, siglo o década en curso.
Pasó con el año 2000 que se celebró a bombo y platillo como el estreno del nuevo milenio, cuando buena parte de los que instigaron las celebraciones sabían que ese año despedía el segundo milenio, no daba comienzo al tercero.
Resulta que la solución es clara: los años acabados en cero son los últimos de la década en curso, no los primeros de la siguiente: el año 2010 es el último año de la primera década del siglo XXI, de la misma manera el año 2000 fue el último año del siglo XX (también el último año del segundo milenio).
¿Cómo se puede explicar esto y convencer a los que no se convencen?. Vayamos al mismo día y hora del nacimiento de Cristo, que marca la referencia cero del calendario occidental.
Aquí el cero es la clave, un número cuyo descubrimiento resultó fundamental en el desarrollo científico y que mal utilizado es de lo más peligroso.
Para comprender el problema del último año de la década vamos a situar en qué año se encuentra el minuto antes de nacer cristo y el minuto después:
1.- ¿En qué año se encuentra el minuto antes del nacimiento de cristo? Es el año -1 de nuestra historia, el primer año a. de C. (antes de Cristo).
2.- ¿En qué año se encuentra el minuto después del nacimiento de cristo? Es el año 1 de nuestra historia (después de Cristo), y lo es hasta diciembre de ese año; en diciembre del año 1 habrá pasado justamente un año de la década (el primero), en diciembre del año 2 habrán pasado 2 años y así sucesivamente... en diembre del año 10 habrán pasado 10 años, se habrá acabado el último año de la década.
Este razonamiento se puede extrapolar a todos los años que acaban en cero.
¿Existe un año cero de 365 días?: no, no hay un año cero. Y esta es la principal razón que da origen al error de considerar a los años acabados en cero como los primeros cuando realmente son los últimos de la fila.
No sé si este argumento servirá para convencer a alguien que no esté ya convencido, pero se ha intentado.