domingo, 17 de abril de 2016

Pero... ¿Hubo alguna vez once mil vírgenes?

La idea de leerlo proviene también de un club de lectura. Es un libro del que no resulta fácil hacer una reseña.


http://www.casadellibro.com/libro-pero-hubo-alguna-vez-once-mil-virgenes/9788437607603/23575
TÍTULO: Pero... ¿hubo alguna vez once mil vírgenes?
AUTOR: Enrique Jardiel Poncela
EDITOR: Cátedra
TEMA: Novela

ISBN:  978-84-376-0760-3
FECHA DE LECTURA: 29/3/2016
VALORACIÓN: 5/10



(Aviso: al igual que el editor en su prólogo, hablo de parte de la trama)

El prólogo del editor (que en sus comentarios de la edición a veces resulta empalagoso) captó mi interés acerca de Jardiel Poncela que vivió su vida intensamente y al final tuvo que ser ayudado económicamente por gente como Fernando Fernán Gómez.

Cátedra se caracteriza por la calidad de sus ediciones de clásicos, esta no es una excepción, aunque yo no llamaría clásico a este libro.

El título ya es bastante peculiar aunque tiene su origen en una inscripción mal interpretada de la que se habla al final del libro. En Internet hay varias referencias. Como se puede comprender, la elección del título en este caso es un muestra del generoso machismo que refleja el libro.

Quizás se pueda leer de dos formas: pensando que es un libro humorístico y por lo tanto no preocuparse demasiado por lo que dice; se podría pensar además que, al igual que hoy, el autor sabía que hay temas que siempre venden y las razones por lo tanto fueran comerciales. O bien, se puede considerar que es un libro que refleja una época que en determinados aspectos es interesante olvidar.

A la segunda forma de pensar contribuye el hecho de que el editor del libro confirme que Poncela tenía un catálogo de conquistas y que por lo tanto él mismo sea representante de una época un poco rancia en la forma de tratar las relaciones de pareja entre hombre y mujer (aparte de otras ranciedades).

En algunos casos, Jardiel Poncela muestra ingenio, en muchos otros es humor de bar lo que leemos ("hay mujeres que no colaboran en la creación de niños y niñas [...] deben tener otro fin: tranquilizar al hombre"), a veces bastante desagradable de leer por excesivo, no me atrevo a poner ejemplos.

Jardiel Poncela escribió cuatro novelas, esta fue la tercera, después se dedicó en exclusiva al teatro. En el libro hay varias referencias (marcadas por asteriscos) a otras obras suyas, por lo que es posible que su producción literaria estuviera condicionada a los rendimientos económicos de sus obras.

"Pero... hubo alguna vez once mil vírgenes", escrito en 1931 y cuya acción se desarrolla en 1927, es una novela sorprendentemente subida de tono.

Subida de tono, pero sin fundamento. Pedro de Valdivia, el nuevo don Juan, dedica su gran fortuna a añadir trofeos a su catálogo de mujeres, que supera los 37000, tiene incluso secretarias que gestionan sus encuentros y citas y no pierde ocasión incluso si va en tren. El catálogo consta de fichas de papel numeradas.

Al salir de un hotel, una mujer le invita a una copa pero al final de la velada le dice que le aburre, es decir, le da calabazas, la primera vez en su vida. Pasan después una serie de capítulos que reflejan un mes de su vida (y en parte se relata su vida anterior).

Durante este mes sigue con escarceos amorosos y despropósitos varios, por ejemplo encuentra a un joven debajo de su cama. Pretendía robarle el catálogo porque no se comía una rosca. A Pedro le cae bien y le enseña algunos trucos, entre ellos el listado de los 73 sistemas de seducción ("a fuerza de silencios" uno de ellos, valga como ejemplo).

A lo largo del libro, Jardiel Poncela hace varias listas, "73 sistemas de seducción", "10 razones por las que la mujer es igual que un automóvil" "Tratado teórico del sinvergüenza", etc. Un precursor sin duda de las listas de internet a las que somos tan aficionados los blogueros.


Al transcurrir el mes,  un aristócrata le ofrece 200.000 pesetas de la época por enamorar a la prometida de un familiar octogenario que está a punto de morir y de privarles de su herencia a él y a otros miembros de su familia, si se casa.

Al hacer frente al encargo, se encuentra que la prometida es la amante díscola del principio. Después de días sin hacer nada, los herederos envenenan al marqués pero con tan mala suerte que muere  después de casarse. Pedro Valdivia cae malo y desesperado pero ella, (que después de la muerte de su marido octogenario se ha prometido casualmente al que se encontró debajo de su cama), le tiende la mano después de verlo tan mal y le dice que está loca por él.

Va al encuentro de su amada pero una circunstancia absurda hace que el amor se frustre definitivamente.

Vende todas sus propiedades, se va a Niza, se lo gasta en el casino de Montecarlo y se pega un tiro.

El libro se deshace en una enorme cantidad de chascarrillos de bar respecto a la mujer, de los que he dado una muy pequeña muestra.

Llama la atención una serie de efectos visuales que aunque no son invención de Jardiel Poncela, son bastante novedosos y algunos están muy logrados.

Sin embargo, el poso del libro refleja una sociedad rancia, incluso en la época de apertura en que fue escrito. Es una historia con poco contenido, algo de crítica social ("Ser rico es una patente de corso: la sociedad te tolerará todo mientras puedas encender tus cigarros con billetes de 1000 pesetas") pero escrita para divertir a una sociedad machista

Finalizo con una cita de Stendhal, que Jardiel Poncela incluye en la novela: "La mujer y el libro que necesitamos llegan a nuestra mano sin buscarlos". 

Seguiré buscando el libro que necesito.

2 comentarios:

Carmen dijo...

No sé si felicitarte o darte el pésame por haber conseguido terminar este libro. Yo lo intenté, hasta que, tras haber leído ya muchas mamarrachadas, encontré el siguiente párrafo: "Las hay (mujeres) que en una semana nos han dado cuanto son capaces de dar en sensaciones, anécdotas, alegrías, sugerencias...Otras, merecen que se las ame más largamente. Las extraordinarias en belleza, elegancia y espiritualidad pueden resistirse hasta un año.
Y más de un año-¡dolorosa confesión!- no puede soportase a ninguna, ciertamente".
Y en ese punto decidí no seguir.

Federico dijo...

Poco más se puede añadir a tu comentario. Para el que no lo haya leído, el libro está repleto de cosas parecidas.